lunes, 16 de octubre de 2017

Una amistad de la vimos el principio, pero de la que jamás veremos el final

IX Reunión Playamar 80 en los Manueles


Concluido el verano y sumergido de nuevo en la rutina del día a día, siempre me queda el consuelo de que, en breve, a finales de septiembre, se aproximan esos días en los que miles de recuerdos y épocas añoradas van a cargar nuevamente de emociones esas pilas que me permiten seguir para adelante. Imagino que algo similar le ocurre a todos los que, con regularidad, nos reunimos ese sábado en el que la Feria de Torremolinos está dando ya sus últimos coletazos.

IX Reunión Playamar 80 en los Manueles
Coco, Ángel, Josele, Anthonie, Maggie, Alberto, Iván
Manolo, Mariano, María José, Elena, Nuria y Tiech


Esta vez tengo que decir que la reunión superó las expectativas marcadas por años anteriores, donde nos juntamos ciertamente muy pocos. Este año, a pesar de la lumbalgia que retiró al amigo Sergio, llegamos a ser 14, todo ello gracias a las incorporaciones de última hora de Kira, Tiech y Mariano, así como a la presencia de dos nuevos afiliados, Maggie y Anthonie. Por cierto, no dejéis de leer hasta el final, he escrito un cuento que seguro que os gustará.

Como siempre fueron momentos para recordar imágenes en color sepia de días que ya se fueron, pero que quedaron grabados en la memoria de todos nosotros y que, cuando afloran en reuniones como la del pasado sábado, nos hacen sonreír cuando no reír a carcajadas.

Este año la cena fue en “Los Manueles”, en la terraza superior, donde estuvimos muy a gusto con una temperatura ciertamente agradable. Alberto fue el encargado de reservar y diseñar el menú, un menú que supongo satisfizo a todos, incluso al carnívoro de Iván al que dejamos salirse de lo estipulado.

IX Reunión Playamar 80 en los Manueles
Elena, Nuria, Tiech, Coco, Alberto y Ángel

IX Reunión Playamar 80 en los Manueles
Kira, Manolo y Mariano

IX Reunión Playamar 80 en los Manueles
Iván, Kira, Manolo y Mariano

Finalmente, como podéis ver en las fotos, acabamos en la Feria de San Miguel, donde pudimos ver la actuación de M Clan y escuchar como cerraban el concierto con su conocida canción Carolina (mi hija Sara tenía dos años cuando lanzaron está canción).

IX Reunión Playamar 80 en la Fería de San Miguel 2017
Fería de San Miguel 2017


M Clan - Carolina

IX Reunión Playamar 80 en la Fería de San Miguel 2017
Josele, Ángel, Coco, Alberto, Tiech, Nuria, Manolo y María José

IX Reunión Playamar 80 en la Fería de San Miguel 2017
Los últimos de Filipinas
Tiech, Nuria, Josele y Ángel


Ciertamente a mí me gusta acabar en la Feria y, en mi opinión, este hecho debería quedar instaurado para ocasiones futuras.

A continuación os dejo algunas fotos con actividades que algunos hicimos antes de la reunión.

IX Reunión Playamar 80, Nuria y Tiech en la Fería de San Miguel 2017
Nuria y Tiech en la Feria de Torremolinos
(¿Cuantás copas se había tomado Tiech?)


IX Reunión Playamar 80, Ángel camino de Torremolinos
Ángel camino de Torremolinos
(Disfrutando de las curvas)


IX Reunión Playamar 80, Josele en el complejo rural La Garganta
Josele en el complejo rural La Garganta
(antes de hacer el Caminito del Rey)


Para terminar, os dejo un breve cuento, cuento muy real a pesar de que pueda existir alguien que, tras leerlo, pueda pensar lo contrario.

El taburete invisible


Recuerdo que estando una vez con mi padre, cuando todavía estaba entre nosotros y mientras compartíamos un par de cervezas Mahou bien frías, se me ocurrió comentarle que ya había conseguido más de 200 amigos en Facebook. A lo cual mi padre me respondió:

Muchos amigos son esos, estoy seguro de que no tienes tantos amigos como piensas, José Luis. Muchos no serán nada más que simples compañeros o conocidos, o sencillamente secuaces de algunas de las tropelías que cometiste durante tu juventud.”

Yo después de asimilar esa frase me fui a mi casa con el firme propósito de demostrarle a mi padre que de los 200, al menos 150 si eran amigos míos. Pero necesitaba ayuda para evidenciarlo, así que decidí acudir a un viejo y sabio conocido para que me ayudase a demostrarle a mi padre que yo era una persona con muchos amigos.

Esta sabia persona me dijo:

“Tengo justo lo que necesitas, este taburete que hay junto a mi mesa te ayudará a demostrar cuantos amigos tienes. El taburete es invisible, por lo que te resultará complicado sentarte sobre él, pero una vez sentado habrás activado su magia y distinguirás perfectamente a los amigos de los simples conocidos. Solo tendrás que llevártelo a todas partes, pero es un taburete plegable que cabe en un simple bolsillo del pantalón.”

Yo, con el ansia de demostrar la gran cantidad de amigos que tenía, cogí el taburete sin dudarlo. Tuve que entrenar varios días hasta que conseguí sentarme sobre él sin aterrizar con las posaderas sobre el suelo, pero ahora se ha convertido en un artilugio sin el que no sé vivir y que me acompaña a todas partes.

Lo cierto es que mi padre tenía razón y, cuando utilizo mi taburete, raramente soy capaz de ver más de dos personas mágicamente identificadas como amigos. No obstante, el pasado 30 de septiembre fue el día de la excepción, ya que ese día fui capaz de ver claramente a todos los que aparecéis en las fotos que he añadido a este escrito.

Para mi quedó demostrado, nuestra amistad es algo de lo que hace años vimos el principio, pero de la que jamás veremos el final.



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